En el terreno económico la Guerra Civil tuvo efectos desastrosos:
España perdió muchos hombres y mujeres laboralmente activos (más de dos millones).
También la hacienda pública ofrecía un panorama desastroso:
Por una parte, gran parte del oro del Banco de España (unos seiscientos mil kilos de oro) había sido dado por los republicanos a la URSS en 1936, como último recurso ante la falta de apoyo de los países democráticos, a cambio de la ayuda prestada. Por otra parte, el gobierno de Francisco Franco estaba endeudado con Alemania e Italia y con numerosas empresas y bancos norteamericanos por los suministros que estos países y entidades habían aportado; la deuda ascendía a más de mil quinientos millones de dólares de la época (casi dos veces y media el valor del "oro de Moscú").
En conjunto, la Guerra Civil había supuesto para España grandes pérdidas económicas.